Lo que me encanta es la casualidad y simplicidad de los hechos, sobre todo porque uno sale del cine con la esperanza que algo así te pase en algún momento de tu vida, existe ese instante de ensoñación que es fascinante. Las películas francesas tienen esa magia que no tiene las demás.
En lo que va de esta semana me dí cuenta que me encanta autoaniquilarme, el simple hecho de pensar en que Él puede estar pasando mejores momentos que yo me saca de quicio. Quizás no es así y sigue igual de deprimido y frustrado que siempre, quizás es lo contrario. Supongo que siempre voy a tener esa duda, y ni siquiera Él mismo me la va a poder aclarar. Lo interesante es que mientras hago catarsis sobre Él creo que no fue tan valioso como pensaba, que es un tipo que sirve para cosas elementales, no sabe escuchar ni dar consejos, mucho menos contener a alguien cuando está mal. Al pensar esas cosas le saco automáticamente el valor como persona. ¿Haré mal?.
No hay comentarios:
Publicar un comentario